Contacte con FORCADELL
Los bajantes y colectores son una de las infraestructuras más importantes de cualquier edificio. Son esenciales para evacuar de forma segura las aguas residuales, pero al no estar a la vista, sus desperfectos suelen pasar inadvertidos hasta que provocan averías graves y costosas que afectan tanto a la convivencia diaria como a la economía de los propietarios.
Malos olores, humedades o atascos son señales en muchas ocasiones de problemas relacionados con el mal estado de los bajantes. Anticiparse a estas situaciones es clave para evitar derramas imprevistas y reparaciones urgentes que siempre resultan más caras y complejas.
En este artículo encontrará claves sencillas para que su comunidad pueda detectar a tiempo las señales de alarma y actuar con eficacia.
Malos olores persistentes. Si en patios interiores, cocinas o baños aparece un olor desagradable, puede ser un claro aviso de fugas, acumulación de residuos o atascos en los bajantes.
Manchas de humedad en paredes o techos. Las filtraciones, aunque sean pequeñas, suelen ser la primera pista de un deterioro interno en las tuberías. Con el tiempo, estas humedades pueden derivar en moho, daños estructurales y pérdida de valor en las viviendas.
Ruidos extraños en las bajantes. Gorgoteos o vibraciones pueden indicar situaciones como una acumulación de residuos, que a la larga puede afectar a todo el sistema.
Obstrucciones recurrentes. Si los atascos y problemas de desagüe se repiten en varias viviendas, es probable que la causa esté en el colector general de la comunidad.
Identificar a tiempo las señales de alarma es el primer paso. El segundo, y más importante, es dar una respuesta adecuada. En ocasiones, no basta con reparaciones puntuales: es necesario evaluar el estado de todo el sistema y, si procede, planificar una rehabilitación completa que garantice la seguridad, la salubridad y la eficiencia del edificio.
Las comunidades que confían en especialistas en rehabilitación de bajantes evitan soluciones temporales que solo aplazan el problema. Una intervención bien planificada permite renovar las instalaciones con criterios técnicos, minimizar las molestias a los vecinos y asegurar la durabilidad de la inversión.
En este sentido, empresas como ÀTICA pueden acompañar a su comunidad en la rehabilitación integral de los bajantes y colectores, y en otras áreas clave como fachadas, cubiertas, patios o instalaciones generales. Confiar en profesionales especializados le permitirá transformar un posible problema en una oportunidad para mejorar el valor del edificio.
Newsletter